CIRIEC-España y CIRIEC-Portugal retoman con éxito los Coloquios Ibéricos de Economía Social

Durante tres días, Lisboa y Foz do Arelho, en el municipio portugués de Caldas da Rainha, se convirtieron en punto de encuentro para hablar de economía social, pero también de territorio, cooperación y futuro. Bajo el lema “Economía Social y Cohesión Territorial. El papel del poder regional y local”, el XI Coloquio Ibérico de Economía Social reunió, del 27 al 29 de mayo, a investigadores, responsables públicos y representantes de entidades de economía social de España, Portugal y Latinoamérica. Organizado por las secciones española y portuguesa del CIRIEC, con la colaboración principal de la Universidade Aberta de Portugal, el encuentro dejó una idea transversal: la economía social tiene capacidad para transformar los territorios, pero necesita de alianzas sólidas para hacerlo.
El coloquio comenzó el 27 de mayo en Lisboa con una mirada hacia una de las familias históricas de la economía social: el mutualismo. La sede de Montepio Geral Associação Mutualista acogió una jornada dedicada a analizar el presente y el futuro de unas organizaciones que, lejos de pertenecer únicamente al pasado, reivindican su utilidad ante algunos de los grandes desafíos actuales: envejecimiento de la población, acceso a la salud, desigualdades territoriales o incertidumbre económica y política.
Nueva etapa para el mutualismo
La jornada puso de relieve que el mutualismo afronta una etapa de redefinición. La sostenibilidad financiera y la profesionalización deben convivir con los principios que dieron origen al movimiento: solidaridad, ayuda mutua, proximidad y compromiso con las personas y los territorios. La experiencia portuguesa refleja, además, la dimensión que puede alcanzar este modelo: el mutualismo reúne allí cerca de un millón de asociados y alrededor de 2,5 millones de beneficiarios.
Desde España, Armando Nieto Ranero, presidente ejecutivo de Divina Seguros, defendió precisamente la capacidad de las entidades mutualistas para mantener una gestión próxima al ciudadano y basada en criterios de prudencia y profesionalización. Desde la perspectiva europea, Yannick Lucas, de Mutualité Française y actual presidente de la AIM, reclamó un mayor reconocimiento de la especificidad jurídica y social de las mutualidades. El mensaje compartido fue que innovar y adaptarse a las nuevas necesidades no significa abandonar los valores fundacionales.
Desplegar la economía social en los territorios
Con ese punto de partida, el encuentro se trasladó a Foz do Arelho. Allí, el auditorio del INATEL se convirtió durante los días siguientes en un espacio de debate sobre cómo hacer que la economía social tenga una presencia más efectiva en las políticas territoriales. En la apertura participaron representantes de las administraciones y del ámbito académico y sectorial, entre ellos el alcalde de Caldas da Rainha, Vitor Marques; el presidente de CASES, Eduardo Graça; el comisionado para la Economía Social del Gobierno de España, Jaime Iglesias; el presidente de CIRIEC-Portugal, Manuel Belo Moreira, y la presidenta de CIRIEC-España, Adoración Mozas.
Una de las cuestiones centrales fue cómo conseguir que las políticas públicas de economía social aterricen realmente en los municipios y regiones. La mesa dedicada a las políticas territoriales presentó experiencias concretas y evidenció que todavía existe un amplio margen de mejora. En muchos municipios hay voluntad de impulsar la economía social, pero faltan planes específicos, formación y conocimiento sobre las posibilidades que ofrece la legislación junto a las cooperativas, sociedades laborales y otras entidades del sector.
El ejemplo de Galicia mostró que la colaboración puede traducirse en resultados tangibles. La Red EUSUMO, impulsada por la Xunta, articula una red de administraciones, universidades y organizaciones de la economía social para ofrecer formación, asesoramiento y acompañamiento a nuevos proyectos. Según los datos presentados durante el coloquio, esta iniciativa ha contribuido a la creación de cerca de 1.000 empleos y ha permitido desarrollar acciones formativas para más de 20.000 personas.
La investigación académica ocupó también un lugar destacado. El coloquio contó con 45 comunicaciones aceptadas, procedentes de investigadores de universidades españolas, portuguesas y latinoamericanas, que abordaron cuestiones como el emprendimiento social, la innovación, la inclusión, el mercado laboral, la sostenibilidad territorial o las políticas públicas.
La necesidad de alianzas sólidas
Pero quizá la principal conclusión del encuentro apareció precisamente al final: la economía social no puede desplegar todo su potencial desde un único ámbito. Necesita que las administraciones conozcan y apoyen al sector, que las universidades generen conocimiento útil y que las propias entidades sean capaces de trasladar sus experiencias y necesidades a las políticas públicas.
La mesa de clausura, dedicada a la “Gobernanza Territorial y Fomento de la Economía Social”, volvió a insistir en esa necesidad. Dicha mesa fue moderada por la catedrática de la Universidad de Castilla-La Mancha y presidenta del Observatorio Iberoamericano OIBESCOOP, Inmaculada Carrasco. En el debate, el presidente del Municipio de Mafra, Hugo Moreira Luís, defendió que los ayuntamientos deben asumir un papel activo en la creación de ecosistemas favorables al cooperativismo y al emprendimiento social. Desde otra perspectiva, Manuel José Guerreiro puso en valor el papel de la banca cooperativa de proximidad para financiar proyectos que pueden encontrar dificultades en los circuitos financieros convencionales.
La dimensión internacional estuvo representada por Roberto Di Meglio, ex Senior Specialist de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y presidente del Comité Científico del Foro Mundial de Desarrollo Económico Local. Di Meglio destacó que los avances normativos impulsados durante los últimos años por organismos internacionales como la OIT y Naciones Unidas han consolidado un marco de reconocimiento sin precedentes para la Economía Social y Solidaria. Sin embargo, advirtió que el verdadero desafío ya no reside en la elaboración de nuevas recomendaciones o estrategias, sino en su efectiva implementación a escala regional y local.
La visión académica llegó de la mano de Cándido Román Cervantes, director de la Cátedra Cajasiete de Economía Social y Cooperativa (CESCO), quien presentó los resultados de un proyecto de análisis sobre las políticas municipales de fomento de la Economía Social en Canarias. El estudio revela una realidad heterogénea entre municipios y pone de manifiesto la existencia de importantes áreas de mejora, desde el desconocimiento de los recursos disponibles hasta la falta de formación especializada sobre el sector por parte de agentes públicos y técnicos locales.
La Economía social es también proximidad
Así, entre Lisboa y Caldas da Rainha, el XI Coloquio Ibérico de Economía Social dejó una reivindicación que trasciende el propio sector: el desarrollo territorial también se construye desde la proximidad. Frente a problemas como el envejecimiento, la despoblación, la precariedad o las desigualdades entre territorios, las respuestas no dependen únicamente de las grandes políticas nacionales o europeas. También se juegan en los municipios, en las comunidades y en las redes de cooperación, que son capaces de tejer sus protagonistas.
El coloquio cerró sus puertas con la convicción de que la economía social cuenta ya con reconocimiento académico e institucional suficiente para dar un paso más. El reto, ahora, es convertir ese reconocimiento en políticas, proyectos y resultados concretos. Para ello, la cooperación entre gobiernos locales y regionales, universidades y entidades de la economía social aparece como una condición indispensable para construir territorios más igualitarios, resilientes y sostenibles. Los ejes temáticos del congreso abarcaron un enfoque amplio y ambicioso, con el objetivo de encontrar soluciones que puedan beneficiar el crecimiento de la economía social y su contribución a los desafíos tan relevantes que afronta el planeta y la humanidad en la actualidad (crisis climáticas, sociales, políticas, guerras…). Entre otras temáticas destacaron las mesas dedicadas a Estadísticas e impacto social de la ESS; financiación y modelos de negocio; redes y políticas públicas; trabajo decente; economía de los cuidados; colaboración público-privada con la economía social; y estudios de género.
Con todo ello, el Coloquio Ibérico de Economía Social se ha retomado con éxito como espacio de reflexión y cooperación científica sobre economía social entre Portugal, España y Latinoamérica.