Las cooperativas de Berkeley, una historia alternativa de Estados Unidos
La trayectoria de dos emblemáticas cooperativas en Berkeley, California: la Berkeley Student Cooperative (BSC) y la Consumers Cooperative of Berkeley (CCB) explica la importancia que tienen para la región del Norte de California. Fundadas en el agitado periodo de la Gran Depresión de 1929, estas organizaciones no solo sirvieron como un medio de autoayuda para estudiantes, consumidores y ciudadanos afectados por la crisis, sino que también se convirtieron en las más representativas en el movimiento cooperativo de la región.
Ambas cooperativas nacieron y se desarrollaron como una respuesta directa a los desafíos económicos de la época, demostrando la viabilidad del modelo cooperativo como una alternativa al sistema capitalista tradicional. Al analizar su surgimiento durante la Gran Depresión de 1929, estas organizaciones no solo fueron un mecanismo de autoayuda para sus miembros, sino también una búsqueda de una nueva vía económica tras la depresión económica.
Es digno de destacar que la organización de clubes democráticos de autoayuda en la ciudad de Berkeley logró consolidar a esta ciudad como un epicentro de cooperativismo en Estados Unidos debido a leyes propicias y a una sólida tradición local. La adaptación del movimiento a propuestas como el New Deal de Franklin Roosevelt y el plan EPIC (End Poverty In California) de Upton Sinclair, fue crucial para que ambos proyectos asignaran a las cooperativas la construcción de una sociedad y una economía más democráticas en la época de la Gran Depresión.
El pensamiento de Upton Sinclair, político demócrata e intelectual socialista ha sido un legado importante para las cooperativas de California, recuperado tanto en su obra como en su labor política, por medio de obras clásicas como La Jungla (1906), donde expuso las condiciones insalubres que vivían trabajadores de la industria cárnica de Chicago. Años más adelante, él será un promotor importante en el desarrollo de cooperativas, por medio de su Plan EPIC con el objetivo de combatir la pobreza en California durante la Gran Depresión.
En la actualidad, este género literario conocido como ‘muckraking’ en los Estados Unidos ha ayudado al desarrollo de un pensamiento crítico en la sociedad estadunidense sobre el consumo. Fue la denuncia en su obra lo que logro la creación de dos leyes: la Ley de la Inspección de la Carne (1906) y la Ley de Alimentos y Medicamentos (1906), como productos de protestas en contra de alimentos procesados de mala calidad.
Con base en estas leyes se creó la U.S. Food and Drugs Administration (US FAD) en 1930 para advertir a consumidores sobre posibles daños a la salud de productos. Hasta el día de hoy sigue funcionando, aunque no cuenta con financiamiento público para el año fiscal 2026, derivado de los recortes de Donald Trump en su nuevo presupuesto. Esto supone una reducción en la elaboración de normas, con el fin de llevar a cabo la iniciativa Make America Healthy Again (MAHA).
El Plan EPIC ofreció una reestructura democrática de las primeras cooperativas de California fundadas previamente a la crisis del 29 y le dio vitalidad para la consolidación de nuevas asociaciones de sub y desempleados de la Gran Depresión en el área de la Bahía de San Francisco, incluyendo las ciudades de Oakland y Berkeley.
La historia del cooperativismo estudiantil y de consumo como una alternativa al capitalismo desde 1933 en la ciudad de Berkeley, California, nos explica la importancia de impulsar ciudades amigables con el cooperativismo para el bienestar de los consumidores, los ciudadanos, los desempleados y los subempleados en tiempos de crisis.
Esta historia compartida entre comunidades locales democráticas y cooperativas en California es significativa para analizar el conocimiento histórico actual de las cooperativas en la época de mayor auge entre 1933 y 1989 y llevar este conocimiento a nuevas generaciones interesadas en una justicia económica y economía solidaria.
Al analizar la evolución de la BSC y la CCB a lo largo de 90 años, un estudio reciente subraya como las cooperativas han sido una herramienta eficaz para enfrentar desafíos económicos y sociales, como la desigualdad en la vivienda y el consumo1. Se destaca que, a pesar de la quiebra de la CCB en 1988, su legado perdura a través de sus miembros y archivos, que ahora sirven como recurso para futuros estudios.
La BSC, por su parte, ha mantenido su fidelidad a los principios de la Alianza Cooperativa Internacional (autoayuda, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad), demostrando la viabilidad del modelo a largo plazo. Es digno de resaltar su capacidad para mitigar problemáticas sociales profundas como el racismo, la desigualdad y la falta de acceso a la educación superior. La BSC se presenta como una solución efectiva a la creciente crisis de vivienda y al alto costo de la educación superior en California.
A pesar de los programas de ayuda federal en los Estados Unidos como la Pell Grant, que ha perdido su poder de cobertura a lo largo de las décadas, la BSC ha logrado mantener una alternativa de vivienda y alimentación accesible para estudiantes de bajos ingresos en los Estados Unidos. Un informe de la BSC resalta que el costo de vivir en la cooperativa es menos de la mitad que en otras opciones de alojamiento, lo que la convierte en una herramienta crucial para la movilidad social y la inclusión de estudiantes de primera generación, minorías y migrantes indocumentados.
Innovación y legado cooperativo en Berkeley
La BSC no solo se ha enfocado en la vivienda, sino que también ha sido pionera en modelos educativos cooperativos, promoviendo el desarrollo de liderazgo y valores como la libertad de expresión, la inclusión y la democracia. La cooperativa estudiantil se ha mantenido fiel a los principios de la Alianza Cooperativa Internacional, adaptándose a los desafíos del siglo XXI, como la digitalización y la necesidad de sostenibilidad ambiental.
El legado de la desaparecida Consumers Cooperative of Berkeley (CCB) es muy importante, ya que sus archivos y experiencia continúan inspirando el movimiento. A pesar de su quiebra en 1989, dejó un importante legado histórico y cultural. Sus principios cooperativos, aplicados antes de la Declaración sobre la Identidad Cooperativa, influyeron en el consumo local y la educación de sus miembros sobre el impacto ecológico de las grandes corporaciones. La preservación de sus archivos en la Biblioteca Bancroft de la Universidad de California es vista como una oportunidad invaluable para futuras investigaciones.
La historia compartida de ambas cooperativas ha cimentado una identidad local con valores cooperativos, influyendo en la política de la ciudad. Iniciativas recientes, como las impulsadas por el exalcalde Jesse Arreguin de la ciudad de Berkeley en 2016 para que negocios sean heredados a los trabajadores con el fin de no perder empleos y pequeñas empresas, buscan fortalecer el desarrollo de cooperativas de trabajadores, reconociendo el papel histórico de estas organizaciones en la economía local. Por ello, se creó un programa en el que el Fondo de Préstamos Rotatorios de la Ciudad (RLF) se pueda utilizar con el fin de convertir empresas tradicionales en cooperativas de trabajadores.
La historia compartida de estas cooperativas es un reflejo de la identidad local de Berkeley, marcada por el pensamiento crítico y la búsqueda de una alternativa hacia una sociedad más justa. Las ideas socialistas y anarquistas de principio de siglo XX que influyeron en su formación siguen inspirando a nuevas generaciones de cooperativistas.
La conclusión comparte que las cooperativas han sido un espacio de participación y colaboración donde ciudadanos, estudiantes, empleados, desempleados y subempleados han encontrado soluciones para responder a las crisis económicas de los Estados Unidos por medio de valores cooperativos como la autoayuda, la autorresponsabilidad, la democracia, la igualdad, la equidad económica y la solidaridad. Éstas han impulsado la identidad local y han apoyado el desarrollo sostenible y sustentable de espacios de enseñanza y de desarrollo de habilidades.
Finalmente, la creación de estas cooperativas estudiantiles y de consumo en Berkeley, California no es un hecho aislado, sino que representa un capítulo único y crucial en la historia del movimiento cooperativo estadounidense, ofreciendo valiosas lecciones sobre la resiliencia comunitaria y la economía social.